En una pota se pone abundante agua con sal gorda y laurel.
Si están vivas, las centollas deben incorporarse mientras el agua está fría para que no suelten las patas. Si están muertas, hay que echarlas en el agua hirviendo y empezar a contar el tiempo cuando rompe de nuevo el hervor.
Cuando el agua comience a hervir se dejan cocer de 10 a 15 minutos (dependiendo del tamaño).
Se escurren y se sirven frías, troceadas y con el caldo en el caparazón.
Vídeo
Notas
En esta receta explicamos cómo se cuece una centolla y cómo se abre y se limpia para servirla lista para comer.