Sepia – Jibia

Sepia - Jibia - Choco

La sepia o jibia (la Sepia officinalis L.) es un cefalópodo decápodo como el calamar, pero más rechoncho.

Además de media docena de parientes, tiene ocho brazos rodeando la boca en pico, y dos tentáculos largos. Puede medir hasta cuarenta centímetros de largo. En otros tiempos, cuando había muchas jibias pequeñas en las aguas de las playas, se podían coger al arrastre en la marea baja con una larga red estrecha, sujeta por unos cuantos amigos, que después escogían los animales dejando en libertad a los pequeños.

Cuando son grandes suelen vivir en aguas más profundas (llegando a los ciento cincuenta metros) y se cogen con nasas y trasmallos, además de al arrastre.

Tienen la parte ventral blanca irisada y la dorsal de coloración variable porque son animales miméticos. También poseen una concha, no desarrollada completamente: el sepión o hueso calcáreo, cubierta por el manto o saco visceral que es el cuerpo comestible, además de los brazos. El manto dispone de un borde lateral dotado de movimiento ondulatorio, que les permite huir a gran velocidad de los depredadores, expulsando también tinta para enturbiar las aguas y no ser vistos.

La concha tiene dos partes: una delgada y densa, y otra gruesa y con poros. El apellido de ‘officinalis’ le viene a la jibia por la concha que, hecha polvo se usó, entre otras cosas, para combatir el bocio y como dentífrico. También en las casas, con este polvo, se limpiaba el oro. El que lo tenía.

 

Por OLAF
Publicado en lareira.net: 10/12/2002