En el Fórum Gastronómico de Santiago (de Compostela), celebrado entre el 16 y 20 de febrero pasado, asistí a un taller sobre «Viños e queixos de Galicia», conducido, maravillosamente, por Luís Padín, sumiller, y Carlos Cid, especialista en quesos.

Tengo que decir que era la primera vez que asistía a un acontecimiento de este tipo (me refiero no sólo a los talleres, también al Fórum). El día anterior, sábado, había estado en el taller sobre las Filloas da pedra» (magnífico y riquísimas), pero en éste me llevé una verdadera sorpresa.

Yo, ignorante total, pensé que iban a hablarnos de vinos y quesos y que nos darían a probar alguno. ¡Qué va!. Teníamos la mesa puesta, con un plato magníficamente presentado con los cuatro quesos gallegos con denominación de origen (el de Arzúa-Ulloa repetido, por su versión curada), acompañados de una mermelada de tomate, nueces, y otras delicias, y seis copas, en fila, que llegaron a asustarme. ¡Menos mal que fuimos en autobús!. Era una cata en condiciones y yo nunca había asistido a nada parecido.

Nos sirvieron (no puedo decir la marcas, mea culpa, pues no tuve tiempo de tomar notas por lo ocupada que estaba catando y, al mismo tiempo, atendiendo a las explicaciones) un espumoso, un Monterrei, un Godello, un Rías Baixas y, finalmente, un Ribeiro tostado. Según nos dijo Luís Padín, todos, excepto el Rías Baixas que acababa de salir al mercado, estaban premiados. La sexta copa era para el agua y la utilicé. Estaban para quitarse el sombrero, que no llevaba, pero el último fue la estrella de la sesión.

Tostado de Costeira

Ya noté yo, que soy muy avispada, de vez en cuando, que el color no era el de los blancos normales, pero no sabía la sorpresa que iba a llevarme. Cuando Luís Padín nos dijo que lo oliésemos, que nos sorprendería, tenía toda la razón: ¡Qué rico!. Y cuando nos dijo que lo probásemos: ¡Qué rico!. No puedo describirlo porque soy profana en esto, pero ya me gustaría poder comprar una botellita, aunque sea tan caro. Si no recuerdo mal, creo que nos dijo que la botella, que es de medio litro, cuesta unos cuarenta euros y no es fácil de encontrar. Después, haciendo ciertas averiguaciones, he descubierto que lo más directo es comprarla a la bodega directamente por Internet. Más que comprarla, reservarla, porque escasea. Debo decir que es el único de los vinos catados allí que provocó los aplausos de los asistentes, y estoy segura de que no fue por desmerecer a los demás, todos riquísimos, sino que, por lo menos en mi caso, fue la manera de demostrar la agradable sorpresa que tuvimos al probar un vino tan diferente a todo lo que conocía.

Bueno, y como ya he dejado claro que soy una ignorante en este tema, quisiera reproducir algunos párrafos del folleto sobre el Tostado de Costeira de «Vitivinícola do Ribeiro, S.C.G.«.

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«TOSTADO DO RIBEIRO Y SU HISTORIA

La historia del Tostado do Ribeiro nos lleva al Siglo de Oro, un momento de esplendor en el que las mesas de pazos y casas grandes de la comarca del Ribeiro, con la villa de Ribadavia como centro urbano de referencia, tenían en este vino dulce natural una de sus señas de identidad, un signo de distinción, cuya escasa producción lo convertía en un permanente objeto de deseo.

En las primeras décadas del siglo XX, la decadencia de las grandes casas hidalgas arrastra al tostado. Su elaboración entra en una fase de retroceso, que, prolongada durante un lago período, a punto estuvo de acabar con él. Pero resurgió.

UNA ELABORACIÓN SINGULAR

Llegar al Tostado de Costeira no es tarea fácil. Pocas elaboraciones obligan a tantos mimos y cuidados… De entre la amplia variedad de nobles viníferas que conviven en el Ribeiro, elegimos la Treixadura, ya no sólo por ser la auténtica estrella y reina indiscutible de la comarca, sino porque, además así lo mandaba la tradición.

La uva se recoge de forma diferenciada en cajas especiales que no contienen más de dos kilos… es en el momento de la vendimia cuando se hace la gran selección pues sólo sirven los racimos perfectamente sanos y con uvas bien maduradas. Ese fruto pasa con celeridad de la viña al local de pasificiación, donde, por medios naturales, sin acondicionamiento ni control de temperaturas o humedad se inicia el proceso de pasificación…

Cuando la uva ya ha alcanzado su estado óptimo de pasificación, entra en la bodega. Se enfrenta a la prensa vertical, a estrujados muy ligeros y presiones crecientes durante un período de 24 horas. El denso fruto obtenido de ese meticuloso trabajo, como ocurre con el mosto de un vino tradicional, se entrega entonces al siempre misterioso proceso de la fermentación. La mágica transformación se consuma en barrricas de roble…

El Tostado de Costeira, finalmente, madurará en estas mismas barricas durante varios meses…

EL PRIMER Y ÚNICO VINO DE SU CATEGORÍA

El Tostado de Costeira es un vino singular y único, desde su misma caída en la copa, anticipa el desembarco en un mundo de sensaciones diferentes. Su color dorado ambarino, con ligeras tonalidades tostadas es una de sus señas clásicas de identidad.

RECOMENDACIONES DE CONSUMO

… Es extraordinariamente versátil. Igual brilla en calidad de aperitivo, … como lo hace en el papel de copa de relación, intemporal, aunque es en la sobremesa donde… luce con especial intensidad, ya en combinación con todo tipo de postres, o en la sobremesa, sin más, como el mejor broche de una buena comida. Una copa de fino cristal, estrecha y con el borde ligeramente abierto, es ideal para degustarlo. A partir de los seis grados encuentra su temperatura óptima.»
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Y hasta aquí. Lo único que os queda es probarlo, si lo conseguís. ¡Merece la pena!

Como ya dije antes, no llevaba sombrero, si no, me hubiese descubierto y exclamado: ¡Chapeau!